Lúbora [tradición y aires cosmopolitas]

Lúbora se une a la tendencia de ofrecer menús largos y estrechos que son sorpresa en función del mercado, la experiencia del chef y las exigencias de los clientes que reclaman platos históricos, sobre todo en estas "neotabernas" tan de moda en Madrid. Lúbora es un caso especial y muy recomendable. 


Por Capitán Rábano

Estas formas responden a una lógica empresarial de maximizar recursos buscando eficiencia, pero hay formas y formas, Lúbora se aprecia algo especial por salirse de caminos trillados y partir de conceptos tradicionales para obtener resultados convincentes, poderosos, llenos de sabores, de texturas reconocibles y con pocos artificios. 

A mucha gente, incluidos mis padres, les cuesta mucho entender este concepto del menú predefinido y se resisten a no elegir mediante una carta tradicional, pero otros ya nos hemos acostumbrado y dentro de este juego, he deciros que en Lúbora vas a comer bien, de hecho vas a comer muy bien.

Ojo, nosotros vamos a centrarnos en su menú degustación, pero tienen una alternativa para los irreductibles habitantes de las aldeas galas de los restaurantes con carta, un "menú chuleta" de corte tradicional: https://www.lubora.com/menu-chuleta-en-madrid/





Os hablamos de un pequeño local a pocos metros del Bernabéu, en una zona con una interesante oferta gastronómica, que ofrece un menú sorpresa en el que el comensal solo puede elegir el número de pasos (6, 8 ó 10) que configuran el llamado menú corto, medio o largo.

Tras la pertinente pregunta por alergias o intolerancias, el comensal solo va a decidir el tamaño del menú y la bebida para acompañar, lo cual, dicho sea de paso plantea algún problemilla, porque al no conocer de antemano qué vamos a comer, la elección del vino es arriesgada. Te recomiendo que te plantees empezar por una cerveza y en función de lo que aparezca en la mesa luego pases a pedir algún vino por copas y los tienen muy buenos y originales, déjate asesorar, aunque insisto, en mi paladar creo que la cerveza es una buena elección para los sabores que vas a encontrar.

El local:


Modesto en tamaño, a dos alturas, desde la calle solo aciertas ver una pequeña barra que no da idea de lo que luego vas a encontrar dentro. Por cierto, es posible pedir algunas elaboraciones en barra, lo cual es bastante recomendable como experiencia piloto para introducirte en el universo "Lúbora".



Decoración cuidada, aires de diseño escandinavo, luces matizadas, madera y metal en mesas con suficiente espacio entre ellas.


Ambiente relajado, cómodo y en general agradable.

La cocina:


Ellos mismos la definen como de autor, mediterránea y con toques fusión. No me gusta mucho esa forma de definir, me resulta un poco confusa, yo diría que es de un amplio espectro: bebe en raíces tradicionales y cocciones lentas (fondos, estofados) para jugar con matices cosmopolitas (cous-cous, ceviche...).

Crema de zanahoria a la pimienta de Jamaica con chistorra

Desierto de foie

En este punto hay que hacer referencia a los socios que están al frente del negocio: Raúl Harillo y José Carlos Ruiz, amigos con muchos aspectos comunes que han coincidido en aulas y fogones y no hablo de cualquier cocina, en su currículum figuran templos como El Chaflán, Pedro Larumbe o Diverxo.

Siumai de secreto de cerdo ibérico
Las raciones no son imponentes, por lo que creo que si eres de "buen comer", te recomiento que optes por el menú de 10 pasos, no solo saldrás más satisfecho, sino que tendrás una visión más amplia de su cocina sin que salgas "a morir".

Jarrete de vaca al vino tinto

Formación clásica que se deja ver en los fondos, las formas e incluso en la elección de materias primas. Todo ello redirigido hacia visiones cosmopolitas por ese camino de la fusión que es mucho más que mezclar cosas de varios continentes. Sumar virtudes, crear sinergias en un plato es difícil y en Lúbora lo hacen francamente bien.

Garbanzos con langostinos al ajillo

Cous cous israelí de grano gigangtesco, personalmente prefiero la textura de los cous-cous tradicionales magrebiés
Cocochas de bacalao al pil-pil de rúcula

Sus famosos y premiados callos

Leche con galletas un imprescindible que se ha ganado un lugar fijo en los menús de Lúbora

Conclusión:


Te recomendamos fervientemente una visita y que optes por menú largo, merecerá la pena. Creo que el formato ideal es el de un grupo pequeño de amigos con curiosidad relativa (nada va a ser demasiado sorprendente) y si prefieres una primera aproximación, prueba a quedarte en la barra probando su pequeña carta.

Muy buenos vinos (y diferentes), buen servicio, buen ambiente y buena cocina. Todo confluye en una experiencia notable y muy homogénea en la que todas las partes suman.


¿Dónde? Calle Edgar Neville 39, 28020 Madrid
¿Con? Amigos.
¿Cuánto? 35-55 € bebida aparte.
Si quieres saber más: https://www.lubora.com/

Capitán Rábano

Gastronomía, ocio, viajes, nutrición y buena vida en el más amplio sentido

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