Falso risotto de trufa y queso [Todo falso menos el sabor]

Cocinamos el risotto mas fake que te puedas encontrar, no lleva arroz, ni trufa, ni queso, ni vino pero está tan bueno como el de verdad. Fácil y rápido de preparar sin tener que removerlo constantemente, se convierte en un plato ideal para el verano cuando el estómago protesta cansado de comidas fresquitas.





El falso risotto se ha popularizado últimamente tanto como lo hizo su versión fetén hace unos años estando presente en la carta de muchos restaurantes o formando parte del catering de eventos tan exclusivos como la celebración del 20 aniversario de Canal Cocina en la Embajada de Italia.

La receta de hoy es lo que se denomina culinariamente hablando, un trampantojo. Porque si bien hay falsos risottos de quinoa, patata o potentísimos y deliciosos como el de piñones con pato del restaurante Zielou de Madrid, que tuvimos ocasión de degustar recientemente durante una cata de su proveedor de huevos, Cobardes & Gallinas. El nuestro es el mas falso de todos y además muy económico, así que si a estas alturas te ha picado la curiosidad (y el hambre) aquí va la receta.







Ingredientes:


  • 140 g de puntalette (pasta con forma de punta o piñones a la venta en cualquier supermercado o comercio del ramo).
  • 1 litro de caldo colado de pollo y verduras: El nuestro es casero, hecho con unas carcasas, zanahorias, ajo, puerro, nabo, sal, pimienta, chorro de AOVE y unas hojas de laurel, agua a ras y dejado al chup chup mínimo unas horitas hasta que el olor te recuerda que tienes la olla al fuego. Si quieres hacerlo mas falso (perdón, menos casero) pero mas rápido, solo tienes que sustituirlo por caldo de tetrabrick (algunos están muy conseguidos y aseguran que son tan naturales como los que hace tu madre).
  • 2 cucharadas de mantequilla (o margarina, ya puestos...). 
  • 1 bote de salsa de trufas ¡Atención! Es importante comprarla en la cadena de supermercados que empieza por M y termina por A y no porque vaya a comisión, mas quisiera, sino porque de todas las salsas de trufa falsas y hongos en conserva supuestamente verdaderos que he probado, la que venden aquí es la mas asombrosamente parecida a la de verdad que he encontrado. Todo un logro teniendo en cuenta el precio y que en su composición lleva un triste 5% de Trufa negra de verano, siendo el resto: champiñones, aceite de oliva y girasol, olivas negras, harina de patata y sal. 
  • Una yema de huevo curada en sal de romero (mezclamos sal con romero seco y azúcar a partes iguales y como si de un salmón marinado se tratara envolvemos la yema separada de la clara y la dejamos en el frigorífico durante 2 horas) 
  • 150 g de quefu curado: Una alternativa 100% vegetal al queso hecho a base de soja con un sabor razonablemente evocador al parmesano que se usa en el risotto clásico.

Elaboración: 


En una cazuela ponemos a derretir a fuego medio una cucharada de mantequilla. 

En ella sofreímos los puntalette dándoles vueltas con la cuchara de palo hasta que se pongan algo transparentes y brillantes (nacarados).

A continuación añadimos el caldo poco a poco cubriendo sólamente la pasta, dejándolo a ebullición suave y removiendo un poco de vez en cuando para que la pasta no se pegue. 

Vamos echando cazos de caldo conforme los puntalette lo van "chupando" y se quedan casi secos. Cuando los piñones de pasta ya estén cocidos (hinchados y blanditos) y algo caldosos (tardarán en todo el proceso unos 8-9 minutos) se retira la olla del fuego. Rectificamos de sal y pimienta.

Se añade otra cucharada de mantequilla y se ralla abundante quefu (unos 150 g.) sobre los puntalette, removiéndolo todo. 

Se sirve inmediatamente con una cucharada de salsa de trufa falsa por ración distribuida equitativamente en cada plato (Lo de esta salsa es muy curioso: Con la cocción, pierde totalmente el sabor y el aroma. Así que la añadiremos en "frío", mezclándola con el falso risotto en el momento del emplatado).

Mejora comiéndolo con una yema de huevo curada, a la que habremos retirado la capa de sal cuidadosamente y que aportará untuosidad al plato.






Rico, rápido, sano... si le quitas el huevo y le pones margarina y caldo vegetal, hasta vegano.
Ya me dirás si te gusta.


Hasta pronto: Salud y kilómetros!

Carmen Rodriguez

Gastronomía, ocio, viajes, nutrición y buena vida en el más amplio sentido

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