Pan de cerveza negra y cacao

Un pan de estética espectacular, sencillo de realizar y difícil de olvidar. Prueba a hacer tu mismo este pan de cerveza negra y cacao y lo repetirás una y otra vez, te lo garantizo.




Todo empezó cuando me encontré con este pan de cerveza y chocolate de Bake Street. Fue el pasado 17 de marzo, día de San Patricio, mientras andaba buscando una receta en la que usar cerveza negra que había comprado y que corría el riesgo de beberme de una sentada.

Y me inspiró, como no, la receta de Eva, pero la mía es diferente porque, entre otras cosas, no tengo masa madre (su espacio en la nevera lo ocupan unas cervezas).

Así que pensé en hacer un poolish, como en la receta de chapata, es más, decidí empezar del mismo modo y ya decidiría si cambiaba de idea o no según se fuese desarrollando el asunto.

Otra cuestión era cuánta cerveza utilizar, ¿sustituyo toda el agua por cerveza?, ¿la empleo en el poolish?, ¿cómo se comportará la levadura con la cerveza? ¿y con el cacao?.... En fin, sumido en un mar de dudas que me duraron 5 minutos (es lo que tiene que te asalten dudas con una Guinness en la mano y otra en el estómago) me puse manos a la obra…










Ingredientes:



Para el poolish:

225 g de harina panadera.
175 g de cerveza negra (Stout).
50 g de agua.
2 g de levadura de panadería.

Para la masa final:

Todo el poolish
100 g de harina panadera.
50 g de harina de centeno integral.
40 g de cacao en polvo sin azúcar.
90 g de cerveza negra (Stout).
10 g de sal
2 g de levadura de panadería.






Elaboración


1.- Comenzamos con el poolish, mezclamos en un cuenco todos los ingredientes (podéis ayudaros de unas varillas, es muy útil), tapamos con papel film o gorro de ducha y dejamos reposar toda la noche a temperatura ambiente (si hace calor, dejadla en la nevera teniendo la precaución de sacar el poolish un par de horas antes de usarlo).

2.- En un cuenco grande o lebrillo mezclamos el poolish con el resto de ingredientes salvo la sal y la levadura. La masa es muy pegajosa, yo me ayudo de una lengua de repostería o una cuchara de madera para mezclar bien todos los ingredientes. Dejamos reposar tapados con el famoso gorro de ducha durante 30 minutos.

3.- Añadimos la sal y la levadura y con ayuda de nuevo de la lengua o la espátula, vamos a hacer amasados de 30 segundos intercalando reposos de 5 minutos durante un total de 30 minutos.

4.- Engrasamos con aceite de oliva una bandeja de horno y pasamos a ella la masa. Dejamos reposar durante dos horas haciendo plegados cada 30 minutos (mojaos las manos antes de los plegados, la masa es muy pegajosa y no hay que aportar más harina).

5.- Pasamos a una mesa de trabajo muy enharinada para dar forma redonda. Hay que ser sutil, no se trata de desgasificar, hay que tocar poco. Pasamos una cazuela apta para horno sobre la que habremos esparcido harina de maíz en el fondo. Espolvoreamos un poco de harina sobre la masa en la cazuela y dejamos reposar una hora. (Aquí improvisé, me acorde del pan de espelta en cazuela y como me gustó el resultado)



6.- Colocamos una bandeja con agua en el suelo del horno y lo calentamos a 250ºC (calor arriba y abajo), cuando el agua esté hirviendo, introducimos la cazuela con la masa.

7.- En este punto, al cerrar la puerta del horno cambiamos a calor solo por abajo para no "aplastar" a la masa desde arriba y que pueda crecer con más libertad (no hice cortes para greñar el pan, no sabía cómo iba a comportarse y el resultado final me gustó).

8.- A los 10 minutos bajamos la temperatura a 225ºC y horneamos otros 10 minutos.

9.- Bajamos a 200 ºC y horneamos 30 minutos con calor, de nuevo, arriba y abajo.

10.- Apagamos horno y dejamos la puerta entreabierta durante 15 minutos para "secar" el pan.

11.- Sacamos del horno la cazuela, el pan de la propia cazuela y ponemos sobre una rejilla.




Consideraciones:

Aguanta tierno mucho tiempo y con mantequilla está buenísimo.

Lo has adivinado, marida perfectamente con una cerveza negra... 😜

Capitán Rábano

Gastronomía, ocio, viajes, nutrición y buena vida en el más amplio sentido

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