Risotto de fresas y cava [Celebrando San Valentín]

Fresas y champagne son los símbolos que acompañan las celebraciones de San Valentín mas clásicas. Si eres de los que cree firmemente en este binomio del amor, te damos la receta para triunfar el 14 de Febrero



La receta suena rara y sofisticada a la vez y siempre produce una mueca de extrañeza en la cara del que escucha por primera vez la combinación de ingredientes. Luego se te cambia en cuanto lo pruebas, como me ocurrió cuando lo comí en la cena de gala de un crucero de factura italiana donde todos los días cocinaban fantásticos platos de pasta y que os contamos en nuestra entrada: Comer en un crucero y sobrevivir.

Vamos a cocinar un risotto con fresas y champagne. Aviso que no es la receta fidedigna sino una adaptación para que sea bien sencillo de elaborar, con pocos ingredientes y rápido, que deje mucho tiempo después de la cena... para leer por ejemplo en el blog la historia de San Valentín.



Ingredientes:


  • 300 g de arroz para risotto (arborio o carnaroli). 
  • 1'5 l de caldo de pollo (hazlo tú, que se note que te lo has currado, no me compres de tetra-brick por muy natural que ponga en la etiqueta, es un día especial y tu pareja te lo agradecerá). 
  • 100 g de mantequilla. 
  • 1 cebolla dulce cortada en brunoise fino (osea, trocitos muy pequeños). 
  • Un diente de ajo pelado al que le habremos retirado el tallo interior (la halitosis es incompatible con Cupido, hay que cuidar los pequeños detalles). 
  • Media botella de champagne o cava (que sale mas barato y es producto nacional) incluso se puede sustituir por un moscato blanco o un blanco semidulce. 
  • 200 g de queso grana padano rallado fino. 
  • 500 g de fresas o fresones cortadas en cuartos. 
  • Sal y pimienta rosa molida (la rosa es mas cuqui y suave que la negra).
  • 50 g de fresas liofilizadas para decorar (opcional).


Elaboración:


  • En una olla grande y baja se pone a derretir la mantequilla a fuego suave, una vez fundida sofreímos en ella la cebolla y el ajo (retirando después este último, solo queremos el sabor)
  • Cuando la cebolla esté transparente añadimos el arroz un par de minutos hasta que se torne algo transparente, señal de que habrá absorbido la grasa. 
  • Lo salpimentamos al gusto y entonces vertemos el caldo a cazos, cubriendo lo justo el arroz, a fuego suave, removiendo con cuchara de madera para que suelte el almidón. 
  • Cada vez que quede casi "seco" se añade ora caldo, ora chorro generoso de champagne, para que vaya evaporándose el alcohol y quede solo el aroma del espumoso. Como veis, que un risotto salga bien necesita de las mismas cosas que una relación amorosa: Atención, cuidado y algo de tiempo. Si te distraes o no le das la importancia que merece se convierte en una bola reseca,  pastosa y difícil de tragar... Dejando de lado la metafísica cursilona que a la ocasión favorece, vuelvo al grano. 
  • Seguimos removiendo, añadiendo y valorando la cocción del arroz, cuando esté al dente, volcamos las fresas en trozos y las envolvemos con el arroz cuidadosamente, no se deshacen pero sueltan un  jugo que torna el risotto a casi rosa.  Rectificamos de sal y pimienta.
  • Cuando el arroz esté hecho y muy meloso se retira del fuego, se le añade una cantidad generosa de queso por encima y se deja fundir con el calor residual.

 


Se emplata en vajilla de ocasiones especiales, se sirve inmediatamente, con unas fresas liofilizadas que aportan el punto crujiente y potencian el sabor, la acidez de las fresas y el gusto de fondo del champagne: Una delicia.


Hasta pronto: Salud y Amor!

Carmen Rodriguez

Gastronomía, ocio, viajes, nutrición y buena vida en el más amplio sentido

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