Zaragoza [Paseo gastronómico para un fin de semana]

Zaragoza gastronómica: Restaurantes, gastrobares, tiendas delicatessen,  pastelerías, cafés... Propuestas clásicas y actuales para hacer de tu visita a la capital aragonesa una experiencia gastro inolvidable.

Por: Carmen Rodríguez

Aprovechando que se acaban de celebrar las Jornadas de la Transhumancia y que Madrid ha llenado sus calles de ovejas, se nos ha ocurrido acercarnos a Zaragoza, Tierra de cordero, para probar su delicioso ternasco "in situ".





Nuestro propósito era disfrutar de la tierna carne de estos animales de unos 90 días de vida, alimentados con leche materna y cereales naturales que pertenecen a razas autóctonas como la Ojinegra de Teruel, la Roya Bilbilitana o la Rasa Aragonesa, en su formato mas tradicional, es decir, asada al horno de leña.

Así que nada mas poner un pie en la capital maña, tratamos de reservar mesa en uno de los locales mas pintorescos y tradicionales "El Fuelle" (Calle Mayor, 59) con la mala fortuna de no localizar en ese momento a los responsables de sala y tras varios intentos infructuosos para encontrar hueco libre (la oferta es mucha pero las ganas de celebrar de los zaragozanos parece que más) nos decantamos por otro tipo de cocina mas actual, terminando a la hora de comer en "Antonio" (Plaza San Pedro Nolasco, 5)

Tras un nombre mas propio de taberna de barrio que de restaurante de autor, se esconde un local de exigüas proporciones con paredes sinuosas y blancas: Decoración discreta, neutra y actual que invita a concentrarse en la comida y a la conversación a media voz.

Fue muy grato encontrarnos con una cocina elaborada y muy sabrosa dentro de un menú degustación a precio cerrado donde destaca el Foie con perlas de violeta y trufa (asombrosa y acertada combinación), alcachofas en témpura con alioli de almendra tostada (no se puede freir mejor), el cordero, por supuesto, tierno y crujiente a la vez y de los postres, artesanos todos: La Mousse de Requesón (mira que es difícil conseguir mucho sabor de un producto a priori tan anodino...)

Una carta de vinos completa y clásica con una cuidada selección de Cariñenas y Somontanos de la tierra, un servicio amable y bien formado y una correctisima relación alta calidad-precio en la cuenta nos hizo salir con el estómago satisfecho y apuntando en nuestra lista de favoritos el Restaurante Antonio para la próxima vez que visitemos Zaragoza.





Paseando por el casco antiguo con ánimo de favorecer la digestión, topamos con clásicos como Montal (Plaza San Felipe) que desde 1919 se ha ido reinventando hasta convertirse en la actualidad en un espacio gastronómico multidimensional: Tienda gourmet, restaurante, bodega, despensa... con multitud de premios relacionados no solo con sus exquisitos productos sino también con su trayectoria empresarial y hasta arquitectónica, por la total rehabilitación del palacio renacentista en el que está enclavado.

Y modernos como la Alacena de Aragón (Don Jaime I, 38) Gastroespacio donde se pueden encontrar físicamente y a través de su web, todos los productos típicos y donde destaca una extensa oferta de quesos (algunos word cheese award) y vinos de la zona: raros, nuevos y clásicos recomendados amablemente por una joven responsable de tienda mas que ducha en temas vinícolas.

Digno de parada también es el escaparate abigarrado de Fantoba (Don Jaime I, 21): La pastelería Flor de Almíbar, que lleva abierta por el creador de las frutas de Aragón desde hace la friolera de 161 años, es una bacanal repostera que entra por los ojos y la nariz.





La exhuberante decoración interior compite en atraer la atención del cliente, con el diseño de sus dulces, siropes y elixires, que asombran por lo grandes, por lo pequeños, por lo bastos, por lo delicados, por lo esperpénticos incluso de algunos de ellos... Maravillas de azúcar que parecen producto de los sueños excesivos del mas guloso de los golosos: Sirvan de ejemplo las trufas rellenas de polvo de oro y pétalos de rosa, curry o jazmin, jengibre cristalizado bañado en chocolate, el elixir de flor de siria o el sirope de violeta y sus minúsculos "Manolos" de azúcar.







Abrumados por el festival repostero, necesitabamos reponer fuerzas sentándonos en el Gran Café de Zaragoza (Alfonso I,25) un local sito en lo que en su tiempo fue una lujosa joyería y que conserva la estructura y decoración originales del siglo XIX, cuando fue construida.

Considerada Bien del Patrimonio Cultural Aragonés, es lugar indispensable para ser visto, dejarse ver y sobre todo fotografiarse tomando un café, unos churros con chocolate o hasta un gintonic dependiendo de la hora, en su escaparate o en su salón de recargados techos artesonados, Luis XVI.





De vuelta hacia el hotel pasamos por delante de la Confiteria Bombonera Oro (Coso,48) otro comercio tradicional. Zaragoza conserva muchos, lo que honra a su Ayuntamiento, que protege su patrimonio gastronómico y culinario, para que sus calles no se llenen de franquicias (cuanto daño ha hecho la globalización en estos temas) y se conserve la identidad propia de su región y sus productos autóctonos.

Allí nos paramos a comprar uno de los souvenires gastronómicos por antonomasia las frutas de Aragón, aunque las venden por doquier, elegimos la confitería por su buen hacer con el chocolate, ampliamente demostrado desde 1902.




Ya de noche, nos despedimos en Palomeque, en la calle del mismo nombre. Un restaurante-bar de tapas muy conocido por su cocina de mercado, donde pudimos degustar el afamado Jamón de Teruel D.O (hubiera sido imperdonable no hacerlo) en su terraza cómoda y preparada para el invierno.

Nos vamos de Zaragoza con buen sabor de boca y pensando en volver pronto, porque nuestro estómago intuye que todavía nos queda mucha oferta gastronómica por descubrir.


Hasta pronto: Salud y kilómetros!


Carmen Rodriguez

Gastronomía, ocio, viajes, nutrición y buena vida en el más amplio sentido

2 comentarios:

  1. Me has trasladado con esta entrada por las calles de Zaragoza y se me a abierto hasta el apetito con tanto detalle gastronómico. Que rico todo y que buena pinta el jamón de Teruel

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  2. Muchas gracias Gema!! Esa es la idea,que entren ganas de ir y comprobarlo ;)

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