Aceite de palma: El lado más oscuro de la grasa vegetal.

El aceite de palma está presente en más del 50% de los productos que consumimos diariamente. Tan nocivo resulta para nuestra salud, que la plataforma Change.org ha difundido una petición para que el Ministerio de Sanidad elimine su uso de los productos españoles, incluso la cadena de supermercados Alcampo ha anunciado esta semana que retirará este ingrediente de toda la gama de su marca blanca. ¿Pero cuáles son los componentes que lo hacen tan peligroso? y ¿Por qué ahora está en el punto de mira de la industria alimentaria?


Todos estos suplementos contienen aceite de palma en su composición.

El origen


A principio de los años 50 se fueron eliminaron las cartillas de racionamiento con las que los gobiernos europeos limitaban las cantidades de grasa por adulto y semana. Esta medida contribuyó a que los alimentos se introdujeran en la libre economía de mercado como un producto más con el que conseguir beneficios, siendo el origen de la industria alimentaria moderna.

Casualmente, por entonces ciertos laboratorios comenzaban a experimentar con un nuevo ingrediente; proveniente de cultivos de Malasia y originario de Guinea, era un tipo de grasa ideal tanto para freír, como para elaborar pasteles, masas y helados que aportando una textura muy parecida a la mantequilla por su estado semisólido a temperatura ambiente resultaba más barata que ésta.

Si se quería obtener el mismo resultado con otros aceites vegetales era necesario hidrogenarlos parcialmente y eso suponía generar grasas "trans" poco deseables a los ojos de los consumidores.

La semilla de la palma presenta una forma y color espectaculares pero no es la estética lo que precisamente buscan las corporaciones alimentarias.




El boom


Desde entonces en la pastelería industrial se usa en cremas y coberturas porque aguanta mejor las altas temperaturas, aunque en boca funda peor. En cremas de cacao y margarinas se utiliza porque facilita el untado. En los precocinados porque se enrancia menos. En aperitivos porque aguanta más frituras que otras grasas...

Además económicamente es muy rentable, pues la planta que lo produce se aprovecha en su totalidad para diferentes fines.

Encima, sus aplicaciones se extienden a otro tipo de industrias como la cosmética (a día de hoy prácticamente todos nuestras cremas de belleza, jabones, champús, hasta dentífricos y barras de labios lo llevan en su composición por aportar viscosidad al producto o ayudar a la piel a mantener la hidratación) y a otras mucho menos glamurosas como la fabricación de biodiesel, lubricante industrial o tensioactivos de los detergentes.

Tan grande es el beneficio económico que se obtiene, que su cultivo fue desplazando progresivamente al de otros aceites como el de colza o girasol, quedando actualmente sólo por detrás del de soja en volumen de producción mundial.

Las chuches y la bollería industrial: Dos productos en los que nunca falta el aceite de palma.


La Burbuja: El problema sanitario


El origen del aceite de palma es vegetal,como el de oliva y se obtiene de la pulpa rojiza del fruto de la Elaeis guineensis. Crudo, es rico en vitaminas A y E pero su composición natural en ácidos grasos saturados es del 40-48%  lo que relaciona directamente su consumo con el aumento de los niveles de LDL y consecuentemente con un desequilibrio en el cociente de colesterol total, contribuyendo a la aparición de patologías cardiovasculares, según la OMS, e incrementando la posibilidad de metástasis en cáncer de ovario, mama, vejiga y pulmón entre otros, por la especial afinidad a los ácidos grasos saturados como el palmítico de la CD36: Una proteína específica de la membrana de las células cancerígenas que favorece su desplazamiento por el torrente sanguíneo y ganglios linfáticos, afectando a tejidos lejanos del tumor primario.

Además el consumo principal de aceite de palma se hace refinado: La oxidación (mecanismo por el que se retira su color natural pues la industria lo necesita transparente) eleva los riesgos para la salud si se ingiere de forma continua e indiscriminada.

Ni oruga ni parásito extraterrestre, es la estructura molecular del ácido palmítico.


El Apaño: El etiquetado


Entonces si sabemos que perjudica nuestra salud ¿Por qué lo seguimos consumiendo?

Visualizarlo en la etiqueta de nuestros alimentos es bien difícil y no solo por el minúsculo tamaño de la letra. Quien hizo la ley hizo la trampa o al menos se mueve en el filo de la legalidad por así decirlo, utilizando sinónimos enrevesados o al revés, muy generales para despistar a los confiados consumidores ¿Sabías que hay unas 200 formas diferentes de referirse al aceite de palma? y si encima te las ponen en inglés, no es solo que no sepamos que es grasa de palma, es que hasta le da "caché" al producto.



Si no todos, aquí va un listado de los nombres que significan que un producto lleva en su composición el dichoso aceite:


Aceite o grasa de palma, grasas vegetales (sin especificar cuales), Ácido acelaico, caprílico, esteárico, laúrico, linoleico, mirístico, oleico, palmítico. El caroteno (cuando no determina su procedencia). Todos los estearatos y ésteres acéticos de ácidos grasos, CBE (equivalente de manteca de cacao) Emulsionantes E422,430-436,470-478,481-483.493-495. El glicerol, glicerina, glicol estearato, monoglicéridos de ácidos grasos, miristoil, miristato, oleato, oleína, PEG-2,5,8,10...


Juega a buscar el aceite de palma escondido en los alimentos procesados que guardas en casa. Seguro que te llevas una desagradable sorpresa al comprobar que casi el 100% lo contienen incluso algunos que jamás hubieses imaginado ¡Sí, tus barritas energéticas, geles y powergelshots también lo llevan!

Resulta casi imposible de eliminar de tu dieta aunque te alimentes exclusivamente de productos frescos. Debes saber que se usa para engordar el ganado vacuno y está presente en el pienso de los animales desde que son terneros.

 

El Pluff: El problema social y el medio ambiente.


La palma se cultiva en países en vías de desarrollo cuyos habitantes buscan desesperadamente fórmulas de negocio rápidas y sencillas que les hagan salir de la pobreza. Muchos de los agricultores de Malasia, Indonesia, Nigeria o Tailandia, cambiaron con este motivo sus cultivos tradicionales por el de palma (con el beneplácito de sus gobiernos) teniendo que talar para ello bosques enteros, lo que alteró el ecosistema de la zona (poniendo en peligro de extinción su fauna) y la orografía del terreno, aumentando las riadas y afectando a otras cosechas, contribuyendo negativamente al efecto invernadero.

Las grandes corporaciones alimentarias: Unilever, Nestlé, Kraft, Kellogg´s entre otras han obviado las consecuencias y su responsabilidad en las condiciones de este cultivo indiscriminado con el que siguen consiguiendo beneficios multimillonarios.

 





La solución: El compromiso y la responsabilidad moral. 


Greenpeace y WWF están obligando con sus denuncias a que las  empresas se abastezcan de aceite de palma obtenido mediante cultivos sostenibles y responsables con el medio ambiente.Se han creado organizaciones que "garantizan" la procedencia responsable de la grasa de palma.

La RSPO (Roundtable of sustanaible palm oil) intentó establecer un certificado único de uso global que ratificara que lo que se vende bajo su sello es aceite producido en plantaciones responsables pero aparecieron certificaciones alternativas como los Book&Claim amparados bajo la etiqueta GreenPalm que si bien contribuyen económicamente a la sostenibilidad no verifica que quien compra por su sello utilice exclusivamente en los productos aceite de palma 100% sostenible.
Lo que de nuevo nos lleva a deducir que la sombra de los gigantes alimentarios es muy alargada y usan fórmulas alternativas que resultan engañosas al consumidor con tal de seguir con el bolsillo lleno.





¿Qué puedes hacer tú?


Una de  las grandes asignaturas pendientes de nuestra formación como consumidores es leer y entender el etiquetado para que podamos decidir realmente lo que queremos comer.

Formar a nuestros hijos para tener criterio a la hora de elegir, enseñándoles a que se cuestionen si realmente lo que vende la publicidad es real. 

Comprueba la presencia del sello de la RSPO en los alimentos, la única que garantiza una producción más sostenible.

Hasta pronto: Salud y kilómetros!

Carmen Rodriguez

Gastronomía, ocio, viajes, nutrición y buena vida en el más amplio sentido

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