Anorexia y Bulimia en deportistas II (Comida patológica).

Anorexia y Bulimia son trastornos alimentarios de compleja solución que deben ser abordados desde un punto de vista multidisciplinar. Para lograr la rehabilitación nutricional es necesario un adecuado apoyo médico, psicológico y social. 

Por Carmen Rodríguez:




Lucy Hasell y Alison Outram eran dos prometedoras corredoras de campo a través que tuvieron que ser ingresadas en unidades especializadas de trastornos alimentarios pocos meses después de ser admitidas en los equipos juveniles femeninos de Gran Bretaña. A pesar de su precaria situación física con la que habían seguido compitiendo (a Hasell solo se le permitía salir de la cama en silla de ruedas y a Outram algún especialista le pronosticó una semana de vida si no remontaba su situación) lograron superar sus desórdenes alimenticios. Declarando a la revista Runner's World, que en el equipo del que formaba parte de siete corredoras al menos cinco padecían algún trastorno de este tipo.





Lucy Hasell cuando sus trastornos nutricionales todavía le permitían competir.

Los falsos mitos sobre los alimentos y las prácticas de riesgo.

Es cierto que en la élite los problemas de alimentación y de imagen corporal son más dificiles de superar por la presión del éxito, el aislamiento que requiere la alta competición y la inadecuada formación de entrenadores que no suelen incluir a un nutricionista y un psicólogo deportivo en el equipo técnico del atleta. Sin embargo existen elementos comunes en los desórdenes alimentarios en la población deportiva en general, ya sea profesional o recreacional: La falsa creencia generalizada en que hay alimentos que engordan y otros que no, hace que las personas con estas patologías sean proclives a consumir fruta, verdura y lácteos desnatados y eliminen radicalmente de su dieta los alimentos azucarados, todos los tipos de grasa y reduzcan el consumo de carnes, pescados y cereales, clasificando mentalmente los alimentos en "buenos" y "malos".

Además realizan ayunos prolongados, con la finalidad doble de disminuir la ingesta total de calorías e intentar que el cuerpo consiga el aporte energético metabolizando las grasas. Esta última práctica, usada por ultrafondistas como estrategia nutricional  para adaptarse a las condiciones extremas de su deporte, con un largo entrenamiento previo y bien gestionada, puede ser positiva para el rendimiento deportivo respetando siempre los límites de la salud. Pero cuando no hay un control médico-nutricional estricto, el ayuno acaba con las reservas de lípidos del organismo y éste se resiente a nivel deportivo y de salud, sobre todo en deportistas que siguen manteniendo altos niveles de actividad,como vimos en Anorexia y Bulimia en deportistas I.

Un exceso de ejercicio físico, buscando que el gasto energético sea mayor que el aporte, es una mala táctica nutricional.

Whitney Spannuth unió el ayuno al alto rendimiento deportivo como corredora de cross-country .Consiguió algunos éxitos en esta disciplina durante los dos primeros años pero su participación en los juegos olímpicos quedó comprometida por las secuelas de estas prácticas en su organismo.

El uso de suplementos alimenticios como sustitutos de los alimentos (batidos, barritas...) y el de laxantes y diuréticos (aunque su origen sea natural) son gestiones nutricionales erróneas que pueden llevar a alteraciones electrolíticas con graves consecuencias para la salud.

Tres atletas con diferentes proporciones de grasa y el mismo resultado deportivo: Medalla de oro en los 100m. en los JJOO Río 2016.

La rehabilitación nutricional.


Si además de alguna de las prácticas anteriores una mujer deportista presenta comportamientos tales como no ingerir apenas alimentos pero hablar constantemente de ellos, porciones y calorías, mastica lentamente para alargar el tiempo de comer, esconde lo que deja en el plato debajo de los cubiertos, utiliza excusas para levantarse de la mesa y vuelve cuando ya se ha terminado o tarda mucho en hacerlo, podemos sospechar que tiene problemas de alimentación.

Presentando alteraciones en la  salud el tratamiento rehabilitador debe ser multidisciplinar y conjunto con el entorno: familia y amigos.

El ingreso en las unidades especializadas en estos trastornos sólo se aconseja cuando el peso es inferior al 75% del considerado ideal para el individuo, siendo la recuperación de aquel el objetivo fundamental. Además se busca una correción de las conductas alimentarias anómalas y una educación nutricional para erradicar las creencias irracionales sobre los alimentos.

Se logra con una alimentación normal, dentro de un patrón que mantenga tres comidas principales, una media mañana y una merienda donde se reintroduzcan alimentos ricos en proteínas, vitamina B12, ácido fólico, hierro, calcio (el yogur parece que refuerza el sistema inmunitario en algún caso) zinc y magnesio con idea de reponer las principales reservas gastadas, usando los suplementos sintéticos sólo en casos extremos de carencia porque así se evita reforzar las conductas negativas ante los alimentos.

Las publicaciones donde las mujeres deportistas hablan abiertamente de sus problemas nutricionales y como los afrontan sirven de ayuda y ejemplo al resto.

Con bajos aportes energéticos (500-700kcal.) durante las dos primeras semanas, con el fin de  aumentar de peso de forma gradual (hacerlo rápidamente conduce a un mayor riesgo de recaída al alta) se evita el "síndrome de realimentación" que puede provocar un desequilibrio hidroelectrolítico en pacientes excesivamente desnutridos si se hace demasiado deprisa.

Todo ello con apoyo psicológico, también a la hora de comer, donde no se les permite hablar de alimentos, cantidades ni calorias. Distrayéndolas con conversaciones alejadas de este tema para disminuir la ansiedad que les produce ese momento, intentando evitar los rituales patológicos durante la misma y tratando de que, si no como disfrute, lo perciban como una actividad normal. Flexibilizando en lo posible su participación en la rehabilitación: Dando la oportunidad de decidir qué tipo de proteína quieren ingerir no siéndoles permitido negociar cúal tipo de alimentos sí y cúal no, ni realizar las prácticas de riesgo de las que hemos hablado. Favoreciendo un periodo de descanso después de las comidas, para realizar alguna actividad sedentaria (leer, ver la televisión) que las distraiga de su angustia.

La idea final es que recuperen una relación normal con la comida de manera que sean capaces de tomar decisiones sobre como nutrirse para mantener su salud.

La prevención es la clave para evitar las causas que provocan estos trastornos. La aceptación de la imagen corporal a pesar de los clichés preestablecidos en cada disciplina y entender la actividad deportiva como una forma de conservar la salud y no como vía de reconocimiento social por los logros obtenidos son algunos de los enfoques correctos para evitar estas conductas.


Hasta pronto: Salud y Kilómetros!

Carmen Rodriguez

Gastronomía, ocio, viajes, nutrición y buena vida en el más amplio sentido

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