Santa Rita [Restaurante Braseria]

En el muy castizo barrio de Chamberí hay miles de opciones para alimentarse muy bien, hoy os traigo una que no lleva demasiado tiempo y que nos parece ciertamente muy recomendable.

Por Capitán Rábano.


Ficha:

Donde: Calle Santa Feliciana 16, Madrid 28010 (va de Santas).
Cuándo: De lunes a domingo de 13:30 a 16:00 y de 20:30 a 00:00
Cómo: Casual, formal, indistinto.
Con quién: Familiares y amigos en grupos pequeños.
Precio medio: 30 - 35 € Iva y bebida incluidos


Santa Rita es la patrona de los imposibles y eso es precisamente lo que sentía el propietario de este restaurante; que le sería imposible encontrar un local que reuniese las condiciones que el buscaba. Quería un espacio luminoso en un edificio antiguo de gruesos muros. Quería que tuviese el espacio suficiente para no resultar abigarrado, pero que a la vez permitiese una conversación íntima en una mesa.

Y lo consiguió y por ello pintó a la Santa en un muro del restaurante.



Se trata de una braseria y por tanto la cocina al carbón tiene mucha importancia, tanto en las carnes como en los pescados o las verduras, que destacan por su aire cosmopolita, pues puedes pedir desde una tradicional escalivada a un menos popular pak choi (que por cierto, le viene muy bien el carbón, yo solo lo había comido al wok o en guisos y me apunto a la brasa).

La carta te lleva por esos derroteros, pero hay más, aunque es realmente pequeña, lo cual no me parece mal si se rota lo suficiente y eso aún no lo he comprobado.

Comenzamos por unas tortitas de maíz con tataki de atún y mahonese de chipotle. Más aparentes que otra cosa, agradables y refrescantes, pero sin sorpresas ni grandes alardes. Correctas.


Subimos el nivel con los mejillones con chile, cebolla y tomates cherry. Pican solo lo suficiente para querer más y que te vuelven adicto a la salsa. Muy recomendables




Se nota el poso clásico en la formación del chef al abordar algo como el bacalao. A lo seguro, pero infalible, perfecto en el punto y sabroso.


Lo que si probé fue la mejor pechuga de pollo que me he comido en mi vida. Así, tal cual lo digo, con un aroma de tomillo y una jugosidad perfecta.



¿El precio?. Pues como casi siempre, os dejo la minuta para que podáis opinar vosotros mismos.






Capitán Rábano

Gastronomía, ocio, viajes, nutrición y buena vida en el más amplio sentido

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