Treze [Restaurante]

Treze es uno de esos locales que son referentes en Madrid porque oyes aquí y allá a un montón de gente hablar de este restaurante. Gente de paladar fiable llevaba mucho tiempo recomendándonoslo, así que tocaba darse una vuelta por allí.



Ficha:

Decoración: Dos ambientes: informal y cercano en la planta de calle, reposado y algo más formal en la planta superior.
Ambiente: Aquí vale todo: amigos, familia, parejas.
Recomendamos: Tirar de medias raciones, ideal para darse una imagen de la carta y la cantidad no defrauda (en absoluto).
Dónde: C/ General Pardiñas 36, Madrid.
Cierra: Domingos
Webhttp://trezerestaurante.com/
Precio: 40 €

Calificación:

Decoración / ambiente: 6
Servicio: 8
Carta: 8
Carta de vinos: 8
Cocina: 7
Precio: 6
Experiencia: 7

Nota final: 7,16

(*) La nota final es un promedio de las variables exceptuando "experiencia"




El local:

Dividido en dos ambientes bien diferenciados con personalidad y oferta gastronómica diferente. En la planta baja el Bar, decorado con maderas naturales y taburetes altos, ofrece la oportunidad de acercarse a la cocina de Treze en un formato desenfadado. El espacio es algo laberíntico, pero eso también proporciona, en un momento dado, una agradable intimidad.




En la planta superior todo cambia; desde la oferta gastronómica hasta la decoración pasando por el ambiente. El espacio es más abierto, la gama cromática y los materiales empleados en la decoración son muy distintos. Las mesas están suficientemente separadas y vestidas de forma bastante clásica en un ambiente que invita al disfrute pausado.


Evidentemente, el mayor problema de este espacio es el hecho de estar en una planta superior y no contar con ascensor, por lo que no es un espacio adaptado a personas con movilidad reducida y nosotros tuvimos que tirar de biceps para subir el carrito de la niña (porque sí, seguimos acudiendo a los restaurantes con ella).


Ha sido y es algo muy común, al menos en Madrid, dividir el espacio y la oferta entre la taberna a pie de calle y la sala y no deja de sorprenderme como, en reducidas cocinas pude darse tal ajetreo y servicio.


La carta:

Bien nutrida y bien rotada tiene suficientes referencias y todas ellas atractivas para una comida con paladares divergentes. Destacan las curiosas combinaciones de ingredientes en juegos que, en ocasiones, son bastante arriesgados.

Todos los platos se pueden pedir en medias raciones (formato ideal para curiosear en los fogones y más si eres blogger y piensas hablar de ello) lo cual siempre se agradece y el sobrecoste no es abusivo.

Especial mención a la carta de vinos, realmente amplía y diversa con una amplia dispersión geográfica que invita al curioseo.

La cocina:

Y vamos al meollo.

El aperitivo

La cocina en Treze es contundente, en sabor, presencia y hasta en tamaño. No estamos hablando de diminutas raciones (algo en franco declive) servidas con fuegos de artificio. No, aquí hay sabores muy presentes, hay reposo, hay fondo y fondos... de hecho, si hay algo que criticar negativamente pueda llegar a ser la falta de sutileza en algún plato que se puede convertir en un muro un poco pesado de salvar.


Me explico: 

Me gusta que los ingredientes tengan sabor, que un plato bien presentado y que muestre técnica al cuchillo, revele que no se pierde de vista el sabor y se quiere dar al comensal en el paladar, lo que pasa es que en Treze hay algunos platos (pocos, seamos justos) que abruman. Es tal la intensidad, la concentración de sabor y el tamaño de la ración que algo que sería maravilloso degustar, esto sí, en formato pequeño, se puede convertir en un poco duro y es lo que me pasó con las vieras.



Ahora bien, el contrapunto delicado lo pusieron las alcachofas confitadas y ahumadas y es que el toque de humo en este caso si es sutil (pero perceptible) y es un gran acierto.


Nos decidimos por compartir tres medias raciones, luego un plato principal cada uno y un postre a medias, que no fue otro que el arroz con leche a la manera de Prendes, ósea, el mismo que puedes disfrutar en Casa Gerardo y solo por eso hay que pedirlo..

El servicio:

Impecable y mira que últimamente lo sometemos a duras pruebas por el hecho de acudir con la pequeña (¿me puede calentar esto?, ¿le importa que cambiemos esto de sitio?, etc...).

Y además bien formado en lo que está sirviendo en la sala y no solo desde la cocina, sino en la faceta vinícola.

Nada más que añadir.

El precio:

Ando un poco perdido y esto no me suele pasar. No, en serio, algunos platos hubiera estado dispuesto a pagar más por ellos, otros me resultaban caros.

La carta de vinos estaba a un precio excepcional, a mi modo de ver por debajo del precio de la comida.

No sé, no puedo pronunciarme, como siempre os dejo una imagen para que juzguéis vosotros mismos.



¿Barato?, no hombre... estamos hablando de restaurante en Madrid con local en el barrio de Salamanca a escasos metros de Punto MX...

¿Apropiado?, en el montante total sí, es en cada uno de los platos dónde me surgen dudas.

Conclusión:

Un lugar muy recomendable, especialmente para quién ansíe reencontrarse con cocinas de formación clásica que ensalzan el producto y elevan el sabor, aun a costa de pecar de falta de sutileza en algunas preparaciones. No es comida que pase sin pena ni gloria, de estos platos hay que hacer la digestión.

Capitán Rábano

Gastronomía, ocio, viajes, nutrición y buena vida en el más amplio sentido

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