Yakitoro by Chicote


Es innegable que Alberto Chicote es un hombre apasionado, lo demuestra día a día y, además, creo que es muy valiente.

Porque otros, en su posición, quizá no se habrían atrevido a llevar adelante un concepto tan radical como Yakitoro. Podrían haberse centrado en los medios o haber parido otro tipo de local más elitista y, por tanto, más inaccesible. Del tipo de aquellos cuya cocina ya gestionó. Diría que a Alberto "le pone" mostrarse, sacar pecho y decir "aquí estoy yo, esto es lo que hago y por fin puedo mostrar lo que quiero hacer y para quién".

(*) Es un promedio de todas las variables con la excepción de la "Experiencia"

No nos engañemos esto es una relación de "muchos": el ser humano muchas veces da asco y seguramente muchos tienen muchas ganas de ver qué es capaz de hacer en su propio negocio y muchos tienen muchas ganas de criticar.

Pero ojo, ésto también es una ventaja competitiva y Chicote sabe que hay que aprovechar el momento, el tirón mediático, el negocio. Alberto también ha sido inteligente, mucho.

Yakitoro es diferente y no deja indiferente, o te gusta mucho o nada o, como es mi caso, algunas cosas te gustan mucho y otras nada. Es lo que tiene arriesgarse. El que no lo intenta no se estrella y, al menos de momento, el negocio parece ir muy bien (no hay más que ver la ocupación) y en ello influyen muchos factores.

No recuerdo un estreno de un restaurante con tanto tirón mediático y en las redes, prueba palpable del nivel de popularidad alcanzado. Debido a ello no quisimos ir en los primeros días de apertura, no nos gusta hacer eso si vamos a criticar un restaurante, porque inevitablemente te encuentras con errores, vicios subsanables, cartas en evolución con platos que desaparecerán, etc... vamos, que siempre intentamos obtener una imagen personal pero a la vez basada en criterios objetivos que explicamos con más o menos fortuna. Intentamos hacer un buen trabajo aunque yo no sea el crítico de #Chef, nadie vaya a ofrecerme 10 millones de $ por éste blog ni esta crítica vaya a condicionar la vida de Yakitoro.

Pero vamos a ir entrando al grano y os cuento como lo vimos.

El local:

La ubicación es magnífica, a escasos metros de la Gran Vía en su intersección con la Calle de Alcalá, en un vértice de Chueca, en una calle repleta de negocios de hostelería y, casualidades de la vida, muy cerca de Museo Chicote y en la misma calle que CockDel Diego, por lo que los mejores cócteles de Madrid las tienes muy a mano.

Recuerdo haber visto este local ocupado por otros negocios de restauración en los últimos años, juraría que al menos otros dos y no les fue muy bien. Desconozco los motivos, quizá los precios derivados de la ubicación y el tamaño del local tengan algo que ver y por ello, la apuesta de servicios y horarios de Yakitoro se muestra lógica, porque la cocina no cierra, con lo que podemos rentabilizar todos los tramos horarios y de paso podemos dar servicio a los muchísimos turistas extranjeros asiduos de la zona y con diferentes usos horarios gastronómicos.

Desde la propia web del negocio, se puede reservar on-line, si lo intentas comprobarás lo difícil que puede llegar a ser, aunque no desesperes, resulta que dejan fuera del sistema de reservas a la tercera parte de las plazas, así siempre tienen un número relativamente amplio de localidades disponibles para los clientes que puedan pasar por allí y, de paso, solucionan el posible problema derivado de la incomparecencia de clientes con reserva previa y cuyos asientos pueden ser trasferidos al siguiente. A esta optimización de recursos ayuda el hecho de que hay mesas compartidas como los taxis de algunas ciudades del mundo y aquí comenzamos a escuchar esta suerte de lema-mantra que lo impregna todo: compartir.

La cocina de Yakitoro

Es un local muy amplio, con grandes cristaleras que, desafortunadamente, no nos ofrecen vistas demasiado agraciadas, pero aportan luminosidad al interior, que, además, es ayudada por el hecho de la distribución diáfana, sin rincones y con puestos de cocina en primer plano. Sí, porque además de la cocina propiamente dicha, puedes ver cocinar a la parrilla en vivo y en directo entre las mesas. A veces demasiado en directo, tan cerca que el calor y el olor de lo que se está cocinando puede llegar a molestar a algunas personas. Sin embargo, si eres de los que se pirran por las nuevas "tendencias", te haces llamar foodie, probablemente lleves gafas de pasta sin necesitarlas y crees que de algún modo esto tiene algún remoto parecido con un puesto de brochetas japonesas en plan street-food..., entonces te gustará.

El techo y las paredes llaman la atención con un personalísimo diseño que, supongo, tiene mucho que ver con la búsqueda de la insonorización del local. Si es así, lo cierto es que se ha logrado, es magnífica, porque a pesar de que de fondo estén sonando grandes éxitos musicales sin ningún orden ni concierto ni pauta en común (en esto se parece a StreetXO, pero al menos en este último tiene algo más de lógica callejera, e incluso, las veces que he estado, la continuidad de un pequeño intento de cohesión propio de un DJ). Como decía, a pesar de la música inconexa y de que el local estaba lleno hasta la bandera, puedes mantener perfectamente una conversación con tus compañeros de mesa. Un 10 al sistema de insonorización (¿seria este, un problema con la insonorización del local, una de las causas de los cierres de negocios anteriores?) a pesar de que la estética desarrollada para tal fin sea, como poco, cuestionable.

El techo en Yakitoro
El techo

Pero hay mucho más que contar del local; de su terraza retranqueada de la fachada para dar cabida a los fumadores (lástima que para pasar o salir del local haya que atravesar esta zona de ahumado), de sus sillas tremendamente pesadas y sorprendentemente cómodas, de sus famosas mesas con una ranura en el medio para contener un depósito de hielo picado en el que mantener las bebidas frías y que es muy original, muy divertido (llevamos a una niña de 3 años que se lo pasó pipa con el hielo), pero que dificulta aquello tan comentado del compartir, auténtico mantra de Yakitoro.

Mesa Yakitoro

Ahora voy a hablar de algo que si bien no forma parte del local como tal, si que lo hace del ambiente y/o decoración del sitio. ¿De qué van disfrazados los camareros?, es algo que no entiendo. Llevan una suerte de mono que no sé si es de piloto, de mecánico o.... en fin, está bien que los camareros se uniformen para poder ser distinguidos y no hace falta que vayan con ese negro universal que portan desde hace años, pero así, a ojo, hay unos dos millones de ropajes más bonitos y me aventuro a presumir que más cómodos.

La carta:

Amplia, grande, a primera vista inabarcable, de las que invita a pedir muchas cosas o a venir muchas más veces (otra buena idea de negocio) y que, en cualquier caso, parece poder satisfacer a una gran variedad de público, extranjeros incluidos.

Yakitori es una brocheta típica de la cocina japonesa que tanto inspira a Alberto Chicote para intentar permanentemente esa especie de fusión japo-cañí y es lo que más abunda en la carta. Pequeñas elaboraciones atravesadas y cocinadas a la parrilla que se supone piden a gritos ser compartidas por todos los comensales en común. Y digo se supone porque a nosotros no nos inspiró eso en absoluto y cada uno pedimos dos y algún acompañamiento.

Pero no sólo de brochetas vive el hombre y hay otras opciones en la carta y mira por donde yo "piqué" en una al pedirme un "Huevo frito sobre disco de arroz tostado y salsa especiada de tomates", ósea, lo que viene siendo un arroz a la cubana de toda la vida con el arroz apretado en un aro y poco más. Yo creía que estos juegos de engolamiento de los nombres de los platos para hacerlos pasar por otros habían, afortunadamente, pasado a mejor vida. Por favor, desde aquí pido que se cambie el nombre a algo más humilde tipo "Nuestra versión de un arroz a la cubana con el inevitable cebollino picado por encima".

El huevo frito sobre disco de arroz tostado y salsa especiada de tomates

La carta de vinos:

Muy buena, me gustó mucho, no muy grande y sí muy bien avenida, con vinos muy adecuados al tipo de cocina.

Llegué el primero del grupo de amigos (cosa francamente inusual y puede que mi primer síntoma de madurez) y esperé en la pequeña barra tomándome una copa de un delicioso Riesling alemán. Ya, en la comida, nos pedimos una botella de L'inconscient, un vino que aprecio bastante y que es muy difícil de encontrar en restaurantes de Madrid.

La carta de cervezas:

No hablo nunca de cartas de cervezas en restaurantes, más que nada porque en los que he criticado no había mucho que criticar a este respecto por inexistente. Ahora bien, Yakitoro también es diferente en esto. Los japoneses son grandes consumidores de cerveza, es una bebida que combina bien con su cocina (cualquier lager ve mejor con wasabi que un Malbec argentino, créeme), es más barata que el vino y es producida también en Japón y por ello Yakitoro cuenta con una interesantísima carta de cervezas dónde no sólo figuran japonesas como Sapporo, sino otras como cervezas de abadía belgas y sí, buenas cervezas españolas.

Hace unos días, en Twitter, tuve la oportunidad de comentarle al propio Alberto Chicote que no entendía por qué el tamaño más pequeño disponible es de 0,5 l. Francamente, se me hace mucha cerveza para mucha gente, para empezar para mi compañero de barra que esperaba a los suyos y se pidió una cerveza, cuando vio el tamaño se echó para atrás. El chef me contesto que es una cuestión de concepto y que lamenta mucho que yo no lo comparta. 

No me quedó muy claro a qué concepto se refería, supongo que, como también me comentó, al hecho de que en Yakitoro compartir es muy importante, de lo que deduzco que quiso decirme que si quieres beber menos cerveza no hay problema, pides una botella y la compartes con alguien... ya, pero es que sí hay problemas, al menos a mi se me plantea alguno, ¿qué pasa si vamos dos personas y la otra no bebe cerveza?, a mí, más en verano, me gusta pedirme una caña mientras ojeo la carta, pero una y en medida española, porque yo soy del Foro y prefiero beberme cinco cañas compartiendo mi vida y mi tiempo con mis amigos que un litro, algo que culturalmente tiene muy poco que ver con España.

¿Qué pasa si queremos probar dos cervezas diferentes?, ¡no digamos tres!. En fin, que en nuestra mesa sólo un comensal se pidió una cerveza de 0,5 l. Si hubiera habido cervezas (de la misma o diferentes marcas) en formato de 0,3 l habríamos pedido 4 (4 x 0,3 = 1,2 l.).

Y por cierto, si la verdadera razón de este formato de cerveza es compartir, ¿por qué se vende el vino por copas?. Le hice esta misma pregunta a Alberto Chicote y aún no me ha respondido. De hecho, lo más lógico según su concepto sería vender el vino en formato Magnum, que encima preserva mejor las características del vino.

Lo que si que me dijo es que si quería media cerveza también me la ponían, pero desde luego, el domingo 3 de agosto no, porque de hecho lo pregunté y me dijeron que no.

También me puso como ejemplo de la idea de compartir que en Yakitoro sirven el agua del grifo en jarras sin que tengas que pedir botellas. Vamos a ver, esto está bien, pero no es ninguna rareza, afortunadamente en Madrid se puede beber el agua del grifo y muchos restaurantes (cada vez más) te la ponen si la pides.

Yo aquí me voy a tirar al charco y voy a exponer una teoría, ¿no será, Alberto Chicote, que quieres captar o al menos no renunciar a un mercado de turistas extranjeros muy acostumbrados a beber la cerveza por medios litros y los vinos por copas, sobre todo ELLOS la cerveza y ELLAS el vino, esos vinos alemanes blancos tan internacionales que sirves por copas en la barra o en la mesa?.

La cocina:

El punto fuerte de Yakitoro sin duda alguna, aquí si se aprecia homegeneidad, concepto, vamos, ¡las cosas claras! pero sin estridencias. Lo cierto es que no todo lo que pedimos fue del agrado de todos los comensales, pero por otra parte es bastante lógico teniendo en cuenta la diversidad de la comanda.

Atún rojo Yakitoro
Atún rojo y pack choy, lacado, sobre pan y salmorejo
Ceviche de corvina Yakitoro
Ceviche de corvina con cilantro, aji amarillo¿? y su leche de tigre
Chipirones Yakitoro
Pequeños chipirones con salsa de cebollas dulces
Personalmente hubiera preferido dos parrochas en lugar de un magnífico espécimen de sardina algo baqueteada, pero a la destinataria del pedido le gustó.

Espeto Yakitoro
Espeto de sardinas, pan rústico y aceite de mar

Os pongo fotos de casi todo lo que comimos. En general es una comida correcta, bien elaborada, visualmente atractiva, simpática y fácil de comer. Nada nos decepcionó (salvo, quizá, los pimientos de Guernika) nada nos enamoró, aunque personalmente le doy mi voto particular a los postres, ¡y eso que yo no soy nada goloso!.

Pimientos Guernika Yakitoro
Pimientos de Guernika con salsa de almendras





El servicio:

Predispuesto, voluntarioso, sonriente... y atropellado, inconexo y perdido.

Pedimos la comida y el camarero salió corriendo sin que pidiéramos la bebida, le tuvimos que volver a llamar, pero aún así, la comida llegó antes que la bebida.

Los platos no salieron con ningún orden, hicimos el pedido a un camarero dejando claro que eran pedidos individuales, que no iban al centro (cosa por otra parte difícil porque está ocupado por una ranura con hielo y cervezas). Nos sirvieron tres camareros diferentes, cuando les dijimos que a todos nos habían servido ya dos brochetas y a una persona le faltaba aún la primera nos dijeron que es que la comida se sirve para compartir y si la queríamos individualizada teníamos que haberlo dicho. Evidentemente respondimos que, efectivamente, previamente habíamos aclarado que íbamos a pedir cada uno lo nuestro y entonces, milagrosamente, aparecieron las dos pedidos faltantes a la vez que los postres. Si la verdadera razón es compartir, ¿tiene algún sentido servir los pimientos de Guernika para acabar la comida. después del espeto y a la altura del postre?, a mi es que el crumble de manzana no me apetece antes de un pimiento frito.

El precio:

¿Es Yakitoro un lugar caro?. Evidentemente no, pero todo tiene sus matices.

Es un tipo de local en el que puedes beber agua del grifo y pedir una o dos brochetas, con lo que te habrás aproximado a su cocina por unos 10€, ahora bien, si quieres probar más cosas, pedir brochetas en una cantidad estimable y beber en consonancia, la cuenta puede subir bastante. Como ejemplo, una sardina cuesta 5,10 €.

Personalmente es otra cuestión que me descuadra. Los precios de los vinos están relativamente contenidos, tanto de los vinos que conozco como por el hecho de no haber vinos excesivamente caros en la carta, pero ojo, esta contención significa doblar el precio. Sí, ya sé que es práctica común, pero doblar el precio sigue siendo doblar el precio. Sin embargo, los precios de los refrescos y de algunas cervezas me parecen francamente elevados, aquí se multiplica por bastante más que "por 2".

En fin, os dejo el ticket, opinad por vosotros mismos, pero tened en cuenta que fuimos seis personas y que, por tanto, ni comimos ni bebimos mucho (es lo que tiene la edad, comer a las 13:00 horas para encontrar sitio y las manías saludables).


Conclusión:

Concepto radical, polarizado, sensaciones encontradas, puntos magníficos, otros francamente mejorables y, algunos, sin ningún viso de mejora porque no son apreciados por el Chef como defectos sino "conceptos" que este humilde cronista no comparte porque no comprende.

Se supone que la configuración del local contribuye a proporcionarle un espíritu alegre y festivo. Yo creía que alegres eran las personas y algunas mascotas. A mi el local no me parece divertido, ni siquiera me parece bonito o agradable. Es peculiar, pero en fin, es simplemente mi opinión.

Un lugar recomendable. Sí, te recomiendo que vayas, que pruebes por tí mismo, que disfrutes de algunos platos realmente logrados y de un lugar diferente.

Te recomiendo que vayas, que pruebes y que nos comentes. Ya, si decides volver es cosa tuya.



Capitán Rábano

Gastronomía, ocio, viajes, nutrición y buena vida en el más amplio sentido

7 comentarios:

  1. Acabo de descubrir que me gustan más los comentarios sobre restaurantes si yo he participado en el festín. La comida fue normalita pero lo pasamos muy bien. ¿Para cuando la próxima? 😄👏

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  2. Humm...para mí un agua sin gas y la cuenta por favor.

    Saludos

    Marisa

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  3. Me ha gustado la entrada :) no fui pero la decoración tanto en su local como en sus programas.. no suele ser de mi agrado. Olé 3 euros el refresco, bueno a mí me duele el bolsillo... sera que no esta muy lleno. Pero teniendo en cuenta que vas a ver la cocina de x cocinero, pues bueno seguro que otros te atracan más.. aun que prefiramos que el precio sea solo en la comida que te ponen. Saludos :)

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  4. Eres la leche! Si voy por Madrid, te aseguro que probaré, más que nada porque me ha encantado tu descripción franca del lugar. Sincera... con sus cosas buenas y malas. Yo creo que todo lo que has dicho es "muy Chicote", no?
    Gracias chiquillo!!!!!

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    Respuestas
    1. Visto así tienes razón, es todo muy chicote, muy excesivo, muy pasional, muy radical, "o todo o nada"

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    2. La perfección me parece, a menudo, muy aséptica y, en consecuencia, aburridísima. Me divierto más en un sitio en el que todo parece tan imperfecto como lo soy yo. Si no, me da complejo! ;)

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  5. Sin probar, solo por lo que he visto como Chicote no ponga una orden de busca y captura no me ve a mí el pelo en Yakitoro ni por equivocación

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