Monovarietales Vs Multivarietales


Una cosa que me resultó muy curiosa, gastronómicamente hablando, en Nueva York, es que los vinos, en las cartas de los restaurantes, aparecían clasificados no por países, regiones o denominaciones de origen, sino únicamente por el tipo de uva. Así, todas las cartas comenzaban por:

Albarino, from Galicia, Spain” (un par de veces también vi escrito Alvarinho, curioso que una ciudad con tanto hispano no disponga de “ñ”).

Así que hoy voy a hablar de tendencias, “pros y contras” o “porqués” de las elaboraciones de vinos monovarietales o multivarietales. Es decir, con un solo tipo de uva o con varios Eso sí, de una forma sencilla, como todo en este blog.



Sé que es muy típico de toda América clasificar los vinos en función de las uvas y esa tendencia se da en mayor o menor medida en algunos países o regiones europeas. Pero quiero hablar de modas o tendencias y alguna pequeña explicación.

Es más, también pasa aquí mismo. Si vas de vinos por algunas ciudades españolas, puedes ver como la gente pide los vinos en función de la uva y así, no es raro ver a alguien pedir un Verdejo. Sin embargo, aún no he visto a nadie pedir un Tempranillo en lugar de pedir un Rioja, ¿por qué?, ¿cuando en el mundo Rioja de los últimos años, los tempranillos monovarietales han proliferado como nunca?, pues es fácil, porque Rioja, Ribera o incluso Bierzo o Toro, tienen una personalidad “supra-uva”.



Justificaciones monovarietales:



Es opinión compartida por muchos, que los vinos monovarietales expresan mejor “el terruño”. Bien, vale, de acuerdo. Pero suele haber otras razones, por ejemplo, en Borgoña, desde hace siglos, todos sus vinos tintos se elaboran mayoritaria y casi exclusivamente con la variedad Pinot Noir y los blancos con Chardonnay. Sin embargo, en otros lugares lo verdaderamente tradicional ha sido mezclar diversos tipos de uva. ¿Por qué?.


La elaboración de un vino a partir de un solo tipo de uva supone una ventaja a la hora de su elaboración, esto es evidente. Además, supone también mayores facilidades para los que se acercan a conocer el mundo del vino, pues una cata monovarietal es más fácil y ayuda a ir educando el paladar, de forma que nos vayamos acostumbrando a los sabores, aromas y colores de una Tempranillo o una Shiraz, pero, a la vez, satura mucho antes.



Y los problemas:



Pero ojo, si produces un vino monovarietal y hay una mala cosecha o problemas de infecciones, tu producción estará mucho más expuesta a los problemas derivados y tendrás menos margen de actuación que si puedes mezclar diferentes tipos.

Por otro lado, cuando los vinos de una región tienden a elaborase con la misma uva, las sensaciones tienden a repetirse y tu mismo tiendes a pensar “todos los vinos de tal lugar saben más o menos igual”.




Las tendencias:



Ahora voy a hablar de sensaciones.

Después de varios años de crecimiento del consumo de vinos monovarietales y más en sus formatos jóvenes o crianzas, es decir, los que expresan mejor las cualidades de la uva, percibo un cambio hacia elaboraciones más complejas que pueden indicar, desde un simple cambio de tendencia producida por un mercado hastiado que comienza a pensar que todos los Riberas o todos los Ruedas saben igual o, incluso y, que el público, si bien consume menos vino, lo hace desde una mayor “cultura” y quiere experimentar nuevos productos.

Por mi parte, recordaré a un amigo que decía que de todas las cosas, salvo del cine, sólo había dos tipos, los buenos y los malos, es decir, el vino bueno y el vino malo. Hay un momento para cada vino y una ocasión para disfrutar de un Pinot Noir, digo un Borgoña, o darse el placer de probar un coupage complejo

Ah, se me olvidaba, mi amigo sólo ponía la diferencia en el cine, dónde sostenía que había tres tipos: el bueno, el malo y el francés.


Capitán Rábano

Gastronomía, ocio, viajes, nutrición y buena vida en el más amplio sentido

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