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Beati hispani quibus bibere vivere est"

13 de octubre de 2011

Copenhague: Hygge, arenques y Noma

Este NO es el calzado adecuado
¡Acercáos amigos!, acercaos y os contaré una vieja historia:

“Hace mucho, mucho tiempo, alguien oyó contar a un viejo marinero que había pasado un tiempo en las lejanas y brumosas tierras del norte, que cuando llega la primavera y el verano, el campo se llena de flores, el sol acaricia los rostros y la gente, alegre, disfruta de la vida al sol que ilumina los días más largos…”
¡Mentira!.





Puede que las guías os digan que en Copenhague el verano es agradable y soleado, puede ser, no digo yo que no, pero os aseguro que NUNCA, en el mes de julio, el intrépido capitán que suscribe estas palabras había pasado tanto frío.

Y es que no seré yo quien os diga que no hagáis caso a las guías de viaje, nada más lejos de mi intención, pero vamos, que si decidís visitar la capital de Dinamarca, abrigaos bien, porque a nosotros nos llovió sin parar durante los cuatro días que allí permanecimos y la temperatura no subió de los 10ºC, es más, ¡hubo un día que no subió de 5ºC!. Y claro, cuando no te equipas los suficientemente bien puedes sufrir el mal de los pies de pitufo, conocido por el azulamiento progresivo y malicioso de los dedillos de los pies. No es broma, mirad la foto si no me creéis.


Este NO es el calzado adecuado


En fin, al grano.


Cuando visitas esta ciudad, inmediatamente te viene a la cabeza el término Hygge, un intraducible “palabro” danés que viene a hablar de confort, de esa sensación de paz insuperable que se alcanza cuando se comparte un tiempo en compañía de amigos y seres queridos en un ambiente agradable, rodeados (a ser posible) de elementos que conecten con la naturaleza (piedra, madera…) y claro esta, de importantes cantidades de alcohol.

Para reforzar estas sensaciones es habitual que los bares y restaurantes estén decorados con velas y luces tenues, si amigos, es por el Hygge, no por racanería o por atraso tecnológico. El problema es que tanto ambiente tenue puede ser peligroso, porque entre la ingesta de cerveza y la poca iluminación, las probabilidades de tropezarte y caerte aumentan exponencialmente y teniendo en cuenta la altura de los daneses, eso puede ser muy peligroso.

Decoración propicia para el hygge

Para disfrutar de una auténtica sensación de Hygge es importante cuidar las formas, por ejemplo, no es conveniente hablar de política o de la mejor forma de marinar arenques.

Sin duda, un lugar dónde poder gozar de una de las mejores sensaciones de este mundo (con hygge o sin el) es NOMA , el, para muchos, mejor restaurante del mundo. El equipo guindillero estaba dispuesto a probar su cocina para poder contaros aquí sus excelencias, pero resulta que estaba cerrado… una pena, pero vamos, que estar estuvimos y para demostrarlo os ofrecemos en primicia mundial la imagen del Capitán Rábano posando bajo las letras del restaurante.

Lo que nos sorprendió muchísimo es la localización, pues si bien está en una zona en revalorización y en un edificio precioso frente al núcleo histórico de la ciudad, resulta que los alrededores son… como decirlo… ¿mejorables?. Opinad vosotros mismos:




Y no creáis que la gastronomía es un tema sin importancia en Dinamarca, ¡qué va!. Se trata de un país en el que la comida está adquiriendo una gran relevancia y no es casualidad que el mejor restaurante del mundo se encuentre allí. Los daneses han descubierto en la gastronomía un ocio diferente al que estaban tradicionalmente acostumbrados. Digamos que era normal celebrar con comida en el ámbito familiar, pero no lo era acudir a un restaurante. Afortunadamente eso está cambiando y es muy habitual ver grupos de daneses disfrutar de una buena cena en los muchos locales disponibles.

Y aunque hay muchos restaurantes, no hay mucha variedad. A mi modo de ver ahí se ve su juventud en el ocio gastronómico. Si adquieres una guía de restaurantes en Copenhague, te darás cuenta de que la mayoría son de cocina francesa, a continuación (y a mucha distancia) aparecen los restaurantes italianos y ya, en un plan mucho más barato y juvenil, aparecen restaurantes asiáticos, árabes, sudamericanos, etc. No vi ningún restaurante español, en Copenhague alta cocina sigue siendo sinónimo de cocina francesa.

Curiosamente los restaurantes de cocina típica danesa son muy escasos, esto se debe precisamente a su poca tradición y básicamente están poblados de turistas como nosotros, que no perdíamos ocasión para zamparnos esos deliciosos arenques, esas sopas de tomate con crema agria o esos divertidos smørrebrød, ¡nos encantó la cocina danesa!, contundente, sencilla, divertida, socializadora. Aunque tiene su punto malo, no creo que sea muy saludable, como muestra un botón: resulta que uno de los platos típicos se denomina (en danés, claro) cerdo crujiente. Lo vi en una carta y lo pedí y claro, pasó lo que suele pasar en estos casos, que la realidad estropeaba la idea, pues se trataba de una sencilla acumulación de filetes de panceta tostados hasta calcinarlos. Aquello no estaba crujiente, estaba duro y requemado.






Bacalao al estilo danés


Panceta calcinada

Por cierto, curiosidades sobre la comida en Dinamarca, ¿sabíais que en se ha establecido un impuesto sobre los alimentos en función su contenido de grasas?, ¿sabíais que toda la comida que se ofrece en sus edificios administrativos (ministerios, colegios, cuarteles, etc.) ha de ser de origen ecológico?.

Claro, que esto no siempre es beneficioso para el sabor o el bolsillo. Por ejemplo, si estás en Dinamarca y te ofrecen un tomate, yo me comería el español o el italiano con o sin certificación de agricultura ecológica antes que un tomate danés por muy ecológico que sea, ¿la diferencia?, sencilla, mirad la foto siguiente y os propongo un ejercicio de agudeza visual, de los tomates que aparecen en la foto, cuales son los daneses: los rojos maduros o los verdes que nunca comprarías?.



¿Y de beber, qué?, eso es fácil:


2 comentarios:

  1. Le ha quedado estupendo el reportaje al capitán rábano, confíamos en que vuelva a esas tierras cuando el Noma esté abierto y nos invite a cenar. Nos vamos apuntando en la lista de espera, creo que vá para dos años. Con un poco de suerte, hará como el Bulli, cerrar a tiempo de que no tengas que pagar. Buen reportaje de tierras vikingas.
    Por cierto, estuoenda oferta la del FNAC en la Castellana.

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  2. Capitán Rábano me sorprende siendo un inmejorable guía de viaje, Vamos, como me gustaría que fuesen los guías!

    Reportaje de 10 y +1

    Desde el Caribe Ultrazulmarino

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